
A partir del año 2.000, Salvador Luna se traslada a Marbella. Es allí, donde en contacto con el mar y la filosofía Zen, comienza sus nuevos trabajos. El agua, como unidad y sentimiento comienza a recrearse en sus obras que tienen nuevas formas y colores.
Esta nueva etapa está marcada por la utilización de la alta temperatura con el gres y el cristal.
Fruto de esta investigación es su exposición en el Convento de Santa María de Coín con el título de FUENTES DE LUNA. Una colección personal de 50 fuentes de Feng Shui .
